Publicado: 16-10-2002
La nueva
política exterior africana
La
situación del continente africano nos muestra que más del 40%
de los 659 millones de habitantes vive debajo de la línea de pobreza,
es decir, con menos de 1 dólar diario. Más de 140 millones de
jóvenes son analfabetos, siendo Africa la única región
donde el número de niños que no van a la escuela se acrecienta
día a día. La expectativa de vida es la más baja a nivel
mundial (54 años) y continuará descendiendo debido a la epidemia
de Sida. Este sombrío panorama obliga a transitar nuevos caminos. En
esos esfuerzos se inscribe un mecanismo innovador de la nueva política
exterior del continente: el Nepad.
Por
María Virginia Yapur
Durante
los últimos años, el continente africano parece haber comenzado
a transitar nuevos caminos. Prueba de ello han sido sus constantes intentos
por insertarse en el nuevo concierto internacional. Instrumentos concretos como
el "Millennium Partnership for the African Recovery Programme" (MAP),
la "New African Iniciative" (NAI) y el "Omega Plan" han
sabido recoger esos desafíos. Asimismo, dichos esfuerzos se han concretado
en un mecanismo innovador en lo que hace a la política exterior africana:
el "New Partnership for African Development". Más conocida
por sus siglas, NEPAD, esta nueva agrupación tiene como principal objetivo
el brindar un nuevo ímpetu al desarrollo africano. Su ideal es acortar
las distancias entre Africa y el mundo desarrollado. (1)
La
situación del continente africano nos muestra que más del 40%
de los 659 millones de habitantes vive debajo de la línea de pobreza,
es decir, con menos de 1 dólar diario. Más de 140 millones de
jóvenes son analfabetos, siendo Africa la única región
donde el número de niños que no van a la escuela se acrecienta
día a día. La expectativa de vida es la más baja a nivel
mundial (54 años) y continuará descendiendo debido a la epidemia
de Sida. En este sentido, se señala que la enfermedad afecta diariamente
a 9.000 personas, y en la actualidad se cuenta con cerca de 28 millones de africanos
infectados.
La
tasa de mortalidad infantil en niños menores de 5 años es de 140
cada 1.000 habitantes. Más de 200 millones de africanos no tienen acceso
efectivo a los servicios de salud, y aproximadamente 250 millones de personas
no tienen acceso al agua potable. De igual manera se señala que, de cinco
africanos uno es afectado por los conflictos armados . Es por ello que el número
de víctimas civiles en el continente es la más alta del mundo.
(2)
Asimismo,
a pesar de que el continente alberga al 13% de la población mundial,
comercialmente hablando, Africa aporta menos del 2% al comercio internacional.
En la actualidad, atrae a menos del 1% de las inversiones, y es la única
gran región que ve declinar la inversión per cápita desde
1970. Además, casi el 40% del ahorro africano no se reinvierte en el
continente (3). Para darse una idea de la difícil
situación, se destaca que Africa cuenta con dos tercios de los países
menos avanzados del planeta. Sus especializaciones económico-productivas
tradicionales la han marginalizado de la economía mundial, abandonándola
al constante deterioro de los términos de intercambio.
Por
ello, aglutinados en la NEPAD, los líderes africanos procuraron avanzar
en torno de la diversificación de sus producciones, aumentando la cantidad
y calidad de las mismas a partir del financiamiento público y privado
y la apertura de los mercados de los países más desarrollados.
Este
nuevo programa de desarrollo integral, vio la luz durante la Reunión
de la Organización para la Unidad Africana, efectuada en agosto de 2001
en Lusaka, Zambia. Nacida del compromiso real entre los propios líderes
africanos, la NEPAD es un intento coherente por acabar con la pobreza en Africa,
a la vez que procura reencaminar al continente en la senda del desarrollo y
el crecimiento sostenible. La intención de los más de 50 países
que conforman esta iniciativa es comenzar una nueva era tanto como países,
a nivel individual, como continente, en el plano de cooperación regional.
En
resumidas cuentas, se puede destacar que sus pilares son el buen gobierno, los
principios democráticos y el respeto de los derechos humanos. Junto a
estos objetivos, los líderes africanos son conscientes de que también
deben actuar efectivamente en favor de la prevención y solución
de los conflictos. Es por ello, que la NEPAD ha identificado como sectores prioritarios
para actuar los siguientes: infraestructura, tecnologías de información
y comunicación (ICT), desarrollo humano (enfatizando en la salud y la
educación), agricultura, la promoción de la diversificación
de la producción y las exportaciones. En este último punto, el
interés del continente se centra en el ingreso de las exportaciones africanas
a los mercados de los países industrializados (4).
A cargo de la conducción de esta iniciativa se encuentra un grupo de
jefes de Estado de la recientemente creada Unión Africana.
Por
todo lo antedicho, el NEPAD es un instrumento por demás auspicioso. Ejemplifica
la responsabilidad de líderes políticos realmente comprometidos
con un cambio político y económico, cuyos frutos redundarán
en el progreso social. Asimismo, marcó un hito en la política
exterior africana ya que es la primera vez en que los africanos deciden resolver
sus problemas con conciencia regional y a su manera, en forma coordinada.
Con
el objetivo de ganar reconocimiento mundial, los países que conforman
la NEPAD, a través de su comité ejecutivo (5),
han presentado la iniciativa en diversos foros internacionales. Comenzando con
la Reunión en Genova en 2001, donde los líderes africanos presentaron
la NAI frente al G-8. Durante el último mes, la NEPAD adquirió
un nuevo ímpetu durante el transcurso de la reunión del citado
organismo internacional en la ciudad de Kananaskis (Canadá, 26 y 27 de
junio de 2002).
El
compromiso evidenciado por los miembros del G-8 ha sido explicitado en su "Plan
de Acción". En el mismo, la organización destacó su
intención de mostrar su coincidencia en la lucha africana en favor de
la paz, el brindar ayuda concreta en forma de experiencia y capacitación,
alentar el comercio y las inversiones directas, y proveer una mayor "Asistencia
Oficial para el Desarrollo" (Official Development Assistance-ODA). La organización
enfocó un número limitado de áreas donde, colectiva e individualmente,
eran capaces de agregar valor. Entre otros, los ítems identificados fueron:
paz y seguridad; buena gobernancia económica y política; comercio,
inversiones, crecimiento económico y desarrollo sustentable; perdón
de la deuda; educación e información y tecnología de comunicaciones
(ICT); salud y SIDA; productividad agrícola.
Más
allá de lo señalado anteriormente, consideramos que los resultados
de la NEPAD residirán en el efectivo compromiso de los líderes
africanos para con los objetivos que se han planteado. En este sentido, consideramos
que se debería discriminar entre aquellos objetivos que se pueden plantear
a corto plazo y aquellos que necesitan más tiempo para ser alcanzados.
En este sentido, consideramos que se debería discriminar entre aquellos
objetivos que se pueden plantear a corto plazo y aquellos que necesitan más
tiempo para ser alcanzados. Es por ello que entendemos que, temas tan punzantes
y urgentes de solución, como ser el sistema educativo y sanitario (con
la pandemia del SIDA), requerirán, a corto plazo, un incremento inmediato
en la ayuda a Africa.
En
ese sentido, también habrá que considerar el nivel de compromiso
asumido por los líderes del G-8. Si bien los líderes del G-8 acordaron
ayudar a los países africanos en favor del desarrollo, lo concreto aún
está por verse. El tiempo dirá si encarnan su tarea de manera
responsable y efectiva a través de resultados prácticos o si sus
intenciones sólo quedarán sumidas en meras declaraciones de intención.
Sin
embargo, a largo plazo, entendemos que una mayor apertura de los mercado de
los países industrializados permitirá un mejoramiento sustantivo
de las exportaciones africanas. Ese hecho traerá aparejado mayores niveles
de riqueza tanto a nivel individual como regional, lo cual, a su turno, favorecerá
la creación de empleo, la competitividad y el desarrollo sostenible.
Así, el continente podría reencaminarse en la senda de la inversión
y el ahorro, elementos clave para la capitalización. Quizás, lo
antedicho será una manera de revertir la actual situación continental.
Para ello, es necesario que los líderes del G-8 asuman la misma responsabilidad
que en este momento están cargando los líderes africanos: transformar
las palabras en hechos concretos. Lo que Africa espera es ver plasmada la voluntad
política de esos líderes en acciones concretas, tanto en lo que
hace a los niveles de ayuda como en la liberalización de sus mercados
ya que tal como ha señalado el ministro de Finanzas sudafricano, Trevor
Manuel, "la falta de acceso al comercio es lo que nos mantiene un paso
atrás" (6).
Notas:
(1) "Partnership with the Private Sector for financing Africa's
growth through NEPAD'' Dakar, on April 15 - 17, 2002. Abdoulaye WADE, Vice-President
Implementing Committee NEPAD. La información se encuentra disponible
en www.nepadsn.org. (2) Datos extraídos del paper "Building
a New Partnership for Africa's Development". La información está
disponible en el sitio especial del Banco Mundial destinado a la Reunión
del G-8 en Kananaski, http://www.g8.gc.ca/summitafrica-e.asp. (3) La
información se encuentra disponible en "G8 Africa Action Plan Highlights",
http://www.g8.gc.ca. (4) En el sitio oficial de la Cancillería
sudafricana se encuentra disponible material más exhaustivo sobre el
tema NEPAD. http://www.dfa.gov.za. (5) El "Comité Ejecutivo"
está conformado por Sudáfrica, Nigeria, Argelia, Egipto y Senegal.
(6) "Lack of access to trade is what holds us back". Africa: An Urgent
Agenda, Speech delivered at the InterAction Forum by James D. Wolfensohn. The
World Bank Group. Washington D.C., June 4, 2002.
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