Publicado: 29-01-2003
¿Ustedes
quieren Gaza? Tómenla
"Yo
no puedo entender -dice Sami Abu Samhadana, un palestino de 40 años-
lo que ustedes, los israelíes, están buscando aquí en Gaza.
Si la quieren tanto, entonces tómenla. Nosotros estamos hartos de ella.
¿Quieren ustedes la separación y no la paz? Bien, nosotros también
queremos la separación y no la paz. Pero debe haber separación.
¿Es Nablús la tierra santa? ¿Es Hebrón la tierra
santa? Bien, dénnos entonces Tel Aviv. Yo dejaré Jerusalén,
ustedes tomarán Ramallah y me darán Netanya. Pero no es posible
ambas cosas: separarnos y al mismo tiempo dejar los asentamientos y los colonos."
Por
Amira Hass
"Los
israelíes dicen que son civilizados y nosotros, bárbaros. Es absolutamente
cierto. Nosotros somos bárbaros en el tipo de armas y los civilizados
están en el pináculo del desarrollo humano. Nosotros tenemos clavos
y algunos explosivos y el cuerpo humano, y ustedes tienen helicópteros
Apache y aviones F-16 que pueden ver un ratón en la noche que se desplaza
a través de un atestado campo de refugiados construido en la arena. Los
oigo disparar y sé que las posibilidades para nuestros combatientes son
cero. La ocasión de que maten a un soldado israelí es cero. Él
está en el cielo como un dios, o en un tanque como un elefante.
"Ciento
cincuenta seres humanos -seres humanos, israelíes, incluyendo a soldados,
y palestinos, han muerto alrededor de Netzarim. Y todo para defender a una docena
de familias que viven en ese asentamiento. Usted dice que si se abandonaran
Netzarim ahora, estarían admitiendo una derrota. ¿Eso justifica
que la gente siga muriendo?"
Uno
puede oír estas cosas de mucha gente en Gaza. Pero esta vez estas palabras
fueron dichas durante una reunión en la ciudad de Gaza con Sami Abu Samhadana,
horas después de que mataran a 12 palestinos en una batalla perdida con
las unidades de las Fuerzas de Defensa de Israel que tomaron el control del
pueblo de Zeitoun y destruyeron totalmente 17 presuntos talleres (incluido un
restaurante de kebab) donde, según el ejército, se producían
morteros, y tres viviendas. Además, otros 15 talleres fueron destruidos
parcialmente, entre ellos una imprenta.
Abu
Samhadana tiene 40 años, nació en el campo de refugiados de Rafah,
fue un detenido administrativo durante la primera intifada y es uno de los líderes
prominentes del movimiento Al-Fatah que creyó con todo su corazón
que el acuerdo de Oslo era bueno y traería la paz. El trabajó
árduamente para convencer a sus amigos de esto. Su hebreo es fluido y
rico, lo que atestigua una gran familiaridad con la sociedad israelí,
gran interés y también afecto.
Con
el establecimiento de la autoridad palestina, instaló y dirigió
una unidad de seguridad "para misiones especiales" (tales como impulsar
las conversaciones, convencer a los opositores a la ANP para que cesen los ataques,
la detenmción de terroristas, la recolección de impuestos). Como
le sucedió a muchos activistas, los años de Oslo le resultaron
buenos financieramente. En todas las circunstancias -como preso, cuando lo dejaron
en libertad y como funcionario de la ANP- tuvo encuentros frecuentes con funcionarios
israelíese, gran parte debido a su familiaridad con la cultura. Durante
los períodos en que a los habitantes de Gaza se les impidió estudiar
en Cisjordania, él recibió la autorización israelí
para salir de la Franja de Gaza en su coche y recorrió Jerusalén.
Su identificación con la ANP lastimó su reputación.
Con
el inicio de la segunda intifada, las autoridades israelíes permitieron
que se trasladara a Jordania para una cirugía de corazón. Prometieron
a su amigo Mohammed Dahlan (jefe de la seguridad preventiva en Gaza) que se
le permitiría volver. Bajo gobierno del primer ministro Ariel Sharon,
el servicio secreto de seguridad no prometió que no sería arrestado
al regreso. Pero él, natural de Rafah, encontró maneras oficiosas
de volver a casa. Debido a eso ahora lo consideran un hombre deseado. Afirma
que los israelíes le dijeron a su madre, de 70 años, que pidió
autorización para peregrinar a la Meca, que "utilice la manera que
empleó su hijo para volver."
En
el ejército israelí les gusta provocar miedo a personas con su
apellido (su hermano, Jamal, es comandante de los Comités Populares).
Pero él es un tipo característico de toda una generación
que desde que su juventud ha luchado contra la ocupación israelí,
y ha aprendido, por consiguiente, a querer vivir con los israelíes en
dos estados vecinos.
"Yo no puedo entender lo que ustedes están buscando aquí
en Gaza. Si ustedes la quieren tanto, entonces tómenla. Nosotros estamos
hartos de ella. ¿Quieren ustedes la separación y no la paz? Bien,
nosotros también queremos la separación y no la paz. Pero debe
haber separación. ¿Es Nablús la tierra santa? ¿Es
Hebrón la tierra santa? Bien, dénnos entonces Tel Aviv. Yo dejaré
Jerusalén, ustedes tomarán Ramallah y me darán Netanya.
Pero no es posible ambas cosas: separarnos y al mismo tiempo dejar los asentamientos
y los colonos aquí.
"Yo les digo a la gente de Hamas, no a los israelíes, mirándolos
a los ojos, que me opongo a los ataques a civiles israelíes", dice.
¿Y los disparos de los cohetes Qassam? "Más palestinos han
quedado heridos por ellos que israelíes. Pero nuestro pueblo sólo
reacciona. Ustedes son los iniciadores. Es como un juego en el que de un lado
del campo hay un arco y jugadores de fútbol y en el otro, una cesta y
jugadores de básquet y en el medio el árbitro toca su silbato
y arroja la pelota. Cualquier persona sensata tendría que detener el
juego entonces, sean jugadores o espectadores.
"Pero eso es lo que nosotros queremos, israelíes y palestinos. En
lugar de detenerlo nosotros seguimos jugando un juego que se debe de haber detenido
hace tiempo. Antes los israelíes se disculpaban cuando mataban a civiles
y niños de aquí. Ahora, han dejado incluso de disculparse. Nuestra
generación, ahora, tal vez esté derrotada. ¿Y qué
pasará con la próxima? Se morirá esta generación,
¿pero sus niños y nietos? ¿Quieren ustedes dejarles una
guerra a sus nietos? Un comandante real haría todo lo posible por ahorrarle
la guerra a sus nietos.
"Si
los israelíes entran en Gaza, morirán miles de personas. Y después
sus nietos recordarán la sangre y se vengarán. Todos los extremistas
aquí quisieran que Sharon permaneciera."
La
fuente: Haaretz (www.haaretz.com).
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