Publicado: 31-03-2003
Poesía
y vida en Irak
Se
habla de Irak como si sólo se tratara de una amenaza, armas de destrucción
masiva, dictadura y un mar de petróleo. Apenas se menciona a Irak como
el país de las mil y una noches y la primera cuna de las civilizaciones,
el lugar donde hace cinco mil años nació la escritura y aparecieron
el primer calendario, el primer código, la primera religión, la
primera democracia, los primeros poemas épicos.
Por
Muhsin Al-Ramli
A
nosotros los iraquíes, en general, y a los intelectuales, en particular,
nos entristece e indigna el hecho de que hoy sólo se hable de Irak como
si de una amenaza se tratara: se dice que es el "¡eje del mal!",
que tiene armas de destrucción masiva, dictadura y un mar de petróleo.
Apenas se menciona a Irak como el país de las mil y una noches y la primera
cuna de las civilizaciones: Sumer, Akkad, Nimrud, Uruk, Asiria, Nínive,
Babilonia; Irak como Mesopotamia, lugar donde hace cinco mil años nació
la escritura y aparecieron el primer calendario, el primer código, la
primera religión, la primera democracia, los primeros poemas épicos,
como Gilgamesh o La creación.
Sí,
la poesía, en la que las mujeres iraquíes han tenido un papel
esencial. Así, Angiduana (s. III a.C.) es reconocida como primera poetisa
del mundo, y Nazik Al-malaika, como iniciadora de la poesía árabe
moderna. Debido a esta influencia innovadora que ha tenido la mujer, nos entristece
que la gente se imagine Irak resumido en el bigote cargado de machismo del dictador.
Nos entristece que algunas personas salgan en los medios de comunicación
presumiendo de saberlo todo sobre Irak, al tiempo que posiblemente ninguno de
ellos ha leído un poema, una novela, o escuchado alguna canción
iraquí. Lo que sí saben es contar pozos de petróleo. En
mi país, la poesía no se considera un complemento o un lujo sino
una necesidad. No es sólo un medio de expresión sino que se convierte
en una experiencia viva y, aún más, en una extensión de
la propia vida. Gracias a la poesía, la persona vive lo que no le ha
sido permitido vivir.
La
poesía enriqueció a Irak más que el petróleo, que
mas bien le ha traído catástrofes. La península de Arabia
e Irak son los únicos lugares del mundo en el que se festejaba el nacimiento
de un poeta porque se convertiría en portavoz de la tribu. Las leyes,
la enseñanza, la historia se escribían en verso. Todavía
hoy en mi pueblo las cartas se escriben en verso. Es el único país
del mundo en que existió un mercado de poesía, el de Mirbad, en
Basora, al que acudía la gente de lugares muy lejanos a comprar, (especialmente
los enamorados), vender, aprender o criticar.
La
relación poesía y vida queda reflejada en algunos ejemplos de
la cotidianeidad iraquí. El poeta El Yawahiri, conocido en los años
50 y 60 por la fuerza de su poesía reivindicativa, era seguido por el
pueblo cuando caminaba por la calle. Aquel seguimiento terminaba en una manifestación
improvisada contra el Gobierno. Mudafar Al-Nauab escapó de la cárcel
y vive fuera de Irak. En la universidad, intercambiábamos clandestinamente
sus poemas. Durante la guerra del Golfo nos sentábamos en las trincheras
y la poesía nos guiaba. Había un soldado. Antes de cada bombardeo
me decía: "Muhsin, si muero, publica mi poesía". ¿No
veía ese soldado en la publicación de su poesía una extensión
de su vida? Mi pueblo y el de al lado estuvieron a punto de iniciar una contienda
a causa de una venganza. Este conflicto se resolvió gracias a un poema
que escribió un poeta llamado Mula Mutlak. Hace pocos días salía
en la prensa la noticia de que un grupo de poetas han hecho llegar al presidente
Bush 13.000 poemas contra la guerra, escritos en todo el mundo. ¿Acaso
podría la poesía evitar la guerra que nos amenaza?
¡Cuántas
veces la poesía salvó a gente de morir y cuántas veces
un poema mató a su escritor o le mandó a la cárcel o al
exilio! Me llegan cartas de amigos poetas que se ganan la vida en los pueblos
más lejanos de la tierra: un pastor, en Yemen; un peón de albañil,
en Canadá; un campesino, en Malasia; un botones, en Teherán; un
portero, en Australia, y un asesinado, en Argel. En España he conocido
a cinco poetas iraquíes. Al-Bayati, que fue amigo de Alberti y Octavio
Paz. Faik Husein, pintor y poeta en castellano.Kamal Sabti, Abdul H. Sadoun,
Jaled Kaki...
El
número de poetas iraquíes dentro y fuera de Irak es difícil
de calcular, quizás miles. Sólo en el primer tomo que, en los
80, preparó Abbas Al-hili sobre los poetas populares (en dialecto) contemporáneos
llegó a contar 741 poetas. Setecientos de ellos siguen con vida. Sin
embargo, quienes escriben en al-fus-ha (árabe clásico) superan
los tres mil; casi trescientos viven en el exilio. Habría que sumar los
que escriben en kurdo, turco o asirio. La mayoría de los nombres más
importantes de las últimas generaciones viven actualmente en el exilio.
Como decía Sadi Yousuf: "Voy con todos y mis pasos son solitarios".
La
poesía iraquí se ha abierto, en estas últimas décadas,
a las experiencias poéticas del resto del mundo. Pero esta circunstancia
no sólo se da en el exilio. Dentro del país las nuevas generaciones
se circunscriben dentro de los movimientos poéticos que se desarrollan
actualmente en el panorama internacional, con sus múltiples manifestaciones:
poesía estadounidense, europea, afgana, etc. Recibimos muchos artículos
de Bagdad para nuestra revista Alwah.
A
pesar de lo que está sufriendo actualmente el pueblo iraquí por
las consecuencias de las guerras, la dictadura, el embargo... la creatividad
continúa de una manera digna de admiración. Es suficiente la llegada
del ejemplar de un libro procedente del extranjero para que rápidamente
éste sea divulgado en fotocopias. La técnica más común
es el poema en primera persona pero no porque el poeta hable de sí mismo,
es porque sigue teniendo la sensación de su responsabilidad como portavoz
de la tribu, con sus ciudadanos, con su tierra y con la humanidad.
La
fuente: diario
El Mundo (España).
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