Publicado: 23-08-2003
La
colonización de los cerebros
Washington
inició una fuerte ofensiva para conquistar la opinión árabe
y terminar con el antiamericanismo con una cadena de televisión en árabe
prevista en el presupuesto norteamericano de 2004, una radio y una revista destinada
a la juventud árabe. ¿Propaganda, instrumentos de deformación,
diplomacia popular? La guerra mediática norteamericana para mejorar la
imagen del país del tío Sam en el mundo musulmán ya se
puso en marcha.
Por
Samar Al-Gamal
 |
| Emblema
de MET. |
Sawa,
Hi y Middle East Televison... la guerra mediática norteamericana lanzada
hacia los árabes ya comenzó. Radios, una revista mensual y una
televisión, todo en árabe. Una propaganda, que para algunos es
un
instrumento de deformación, y para otros, diplomacia popular. El objetivo
parece ser el mismo. Se trata de mejorar la imagen del país del tío
Sam en el mundo árabe.
La
Middle East Radio Network, bautizada Radio Sawa, cuyo nombre significa en árabe
"conjunto", se lanzó en 2002 y puede ser captada en FM, y pronto
en AM, en Egipto, los Emiratos Arabes, Jordania, Irak, y en otros países
árabes como Kuwait y los territorios palestinos. Según su sitio
en Internet, esta radio tiene por objeto mostrar los intereses norteamericanos
a largo plazo y enseñar la verdad sobre los Estados Unidos. No hay dudas
en este punto, puesto que está financiada por la administración
norteamericana. El Consejo de Gobernadores para la Radiodifusión recibió
cerca de 35 millones de dólares del Congreso para esta estación.
Se esfuerza en ser una radio destinada al ocio, en la que se difunde mucha música
con intermedios de resúmenes de noticias de actualidad. Pero a diferencia
de su gran hermana, Voice of America (La voz de las Américas), no pretende
derrocar regímenes como hacía esta radio, en ruso y en las lenguas
de Europa del Este, cuando atacaba a la ex URSS y al Pacto de Varsovia.
Las
autoridades norteamericanas constataron que La voz de las Américas, que
difunde también su programación en árabe, goza de poca
audiencia en esta región, ya que se la considera demasiado pro israelí.
El presidente del Consejo de los Gobernadores que supervisa la radiodifusión
de las emisiones hacia el extranjero dijo que los Estados Unidos no tienen prácticamente
oyentes menores de 25 años en el mundo árabe, donde más
un 65% de la población tiene menos de 30 años. Esta radio contempla
el espíritu y el corazón de los jóvenes, no los que odian
a los Estados Unidos, sino los que están molestos con ese país.
Estos oyentes pueden a largo plazo cambiar sus sentimientos y volverse más
comprensivos. Según Hassan Emad, profesor de radio y televisión
en la Facultad de Comunicación, "VOA utiliza medios más directos
y su tendencia política queda clara, mientras que Sawa tiene una apariencia
de magazine. Pero el objetivo es el mismo." El objetivo declarado de querer
cambiar el espíritu de los jóvenes árabes que hace que
la región sea mucho más reticente frente a ella que frente a otras
radios como la británica BBC o la francesa Radio Monte-Carlo.
La
juventud como objetivo
En
este gran proyecto de ofensiva a los sentimientos de los jóvenes árabes,
la administración Bush lanzó una segunda arma para disminuir el
nivel del antiamericanismo. Hi (Hola), una revista mensual dirigida a los árabes
de 18 a 35 años para abrirles "una ventana a la cultura americana".
Esta publicación, cuyo presupuesto anual va de 3 a 4 millones de dólares,
forma parte del Magazine Group y publica artículos sobre educación,
tecnología y música. Pero no contiene una sola palabra sobre la
invasión a Irak o sobre el conflicto palestino-israelí. Christopher
Ross, coordinador especial de la diplomacia pública del Departamento
de Estado, dijo en el Daily Star que "Hi es un medio para fundar a largo
plazo relaciones con los individuos que serán en el futuro los líderes
del mundo árabe". Las notas son leídas por una mesa editorial
del Departamento de Estado "para garantizar que sean completos, interesantes
y constructivos", añade Ross. Con la revista Hi, que se ha convertido
en una palabra corriente para la mayoría de los jóvenes del mundo
árabe, los norteamericanos pretenden abrir un diálogo con ellos.
Para
la televisión habrá que esperar hasta el 2004. Su financiación
ya está prevista en el presupuesto norteamericano con un costo de 30
millones de dólares. Se llamará Middle East Television Network
(METNA). El Departamento de Estado pretendió duplicar el presupuesto,
alegando que este proyecto entra en el marco de la diplomacia pública.
Después del 11 de septiembre, Estados Unidos se sintió aislado
en el plano político y popular. El Departamento de Estado considera que
esta brecha crea una atmósfera negativa para su trabajo, en particular,
en lo que se refiere a la seguridad nacional. Ross había dicho que la
calle árabe se convirtió en "un fenómeno que merece
nuestra atención para comprender a la oposición a la cual nos
enfrentamos". Según el diario árabe Al-Charq Al-Awsat, esta
televisión no se consagrará íntegramente a la información,
sino que será "la Fox news en árabe" con talk-shows
y programas de entretenimientos. Esta cadena forma parte de un proyecto más
amplio que pretende lanzar publicaciones independientes de los gobiernos árabes.
La línea editorial incluirá del 5 al 10% de artículos destinados
a mejorar la imagen norteamericana. Fahmi Howeidi, intelectual egipcio de tendencia
islamista moderada, cita un informe elaborado por responsables de la embajada
norteamericana en El Cairo y el USAID según el cual "los norteamericanos
destinaron 23 millones de dólares para armar la prensa en árabe
que es laúnica capaz de garantizar el nacimiento de sociedades abiertas
y democráticas a la americana".
¿Diplomacia
pública o lavado de cerebro?
Estas
maniobras "de lavado de cerebro colectivo" se intensificaron desde
el 11 de septiembre y con el nacimiento de cadenas satelitales árabes
cada vez más creíbles. Los Estados Unidos las acusaron de ser
antiamericanas y de hacer "una presentación incendiaria" de
los acontecimientos, en particular, durante la guerra en Irak. La irritación
es tanto mayor cuanto que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell,
y otros altos responsables se comprometieron, por primera vez, en una amplia
serie de entrevistas con medios de comunicación árabes con la
esperanza de rectificar la imagen de los Estados Unidos en la región
donde hay "mucho antiamericanismo", según Powell. Henry Hyde,
presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara
de Representantes, considera por su parte, que "una gran parte de la prensa
extranjera describe diariamente a los Estados Unidos como una fuerza maléfica,
acusando a nuestro país de un número infinito de conspiraciones
contra el mundo. En nuestra lucha contra el terrorismo, nuestras acciones se
describen generalmente en el mundo musulmán como actos de guerra contra
el Islam". Esto justifica, según él, los proyectos mediáticos
en curso destinados al mundo árabe. Y los inscribe también en
el proceso llamado diplomacia pública.
Esta
expresión es usada para denominar los esfuerzos del gobierno norteamericano
por explicar al mundo su política exterior y familiarizar a otros pueblos
con los Estados Unidos. Incluye la difusión de emisiones en el
exterior, los programas de intercambio, un abanico de servicios de información
pública. Sin embargo, Hyde considera que además de esta aproximación
pasiva, existen otros medios y objetivos más amplios: "Hablo
del recurso de la diplomacia pública para que se dirija directamente
a los pueblos extranjeros y que los asocie a nuestros esfuerzos a largo plazo
en favor de la libertad".
Pasar
por encima de los gobiernos
El
explica sin rodeos, igual que los miembros del gobierno norteamericano, cómo
van a cambiar el mapa de Medio Oriente, cómo los Estados Unidos pretenden
infiltrar la conciencia árabe. "Nuestro objetivo es instalar bases
de cambio a largo plazo en una región del mundo a la cual le hemos prestado
demasiado poca atención". A sus ojos, el medio es muy simple. "Debemos
mantener buenas relaciones con los gobiernos extranjeros, pero hay que hacer
contactos directos con las propias poblaciones sin pasar por los gobiernos y
las elites".
¿Este
proceso es realizable? Hassan Emad estima que "es muy posible porque una
gran parte de la elite intelectual en la región se formó en los
Estados Unidos y en consecuencia adoptó, con matices, los valores de
la política norteamericana". En este contexto, Howeidi advierte
contra lo que llama "el partido tomado norteamericano" en los medios
de comunicación árabes. Otro factor entra en juego, los pueblos
árabes se habituaron durante décadas a ir a comprobar la información
por radios y televisiones extranjeras, como la BBC, porque los medios de comunicación
árabes no eran creíbles a sus ojos.
Según
Hassan Emad, será necesario aún más tiempo, libertad y
experiencia para cadenas como Al-Jazeera, Abou-Dhabi y Arabiya para poder convencer
enteramente a los telespectadores. "Es porque es difícil para los
árabes conquistar la opinión pública norteamericana, que
es muy fiel a sus medios de comunicación". Los millones de dólares
que los árabes dedicaron a su campaña de información internacional
parecen casi ineficaces. No obstante, la tarea tampoco es fácil para
los Estados Unidos. Deben esperar una competencia feroz. En el mundo árabe
hoy los medios de comunicación antiamericanos son muy atractivos para
la audiencia. Los árabes no hacen la distinción entre la política
de los Estados Unidos y los medios de comunicación norteamericanos. Para
ellos, la política norteamericana es prosionista y, por lo tanto, antiárabe.
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¿El siglo americano?
Por
Ahmed Loutfi
La
voz de las Américas y Radio Free Europa (Radio Libre Europa), instrumentos
afilados de la propaganda norteamericana, contribuyeron a desmantelar
la URSS y a poner fin al Pacto de Varsovia. Si los norteamericanos no
inventaron la propaganda política como arma de guerra, son los
que tienen más perfeccionada esta herramienta. En el siglo XX,
el fundador de la revista Time, Henry Luc, bautizó esta era como
"el siglo americano". Pero algunos analistas afirman que este
anuncio fue prematuro. De hecho, probablemente es el siglo XXI el que
estará más marcado por la superioridad norteamericana. Además
de las armas de guerra, está la información. José
Nye y William Owens lo destacaron en un artículo, en el número
de marzo-abril de la revista Foreign Affairs, retomado hasta ahora y que
sirve incluso de propaganda en la Web. José Nye fue decano de la
Escuela de administración John Kennedy de la Universidad de Harvard
y ministro adjunto de Defensa, encargado de los asuntos internacionales
durante el mandato de Bill Clinton. Owen, por su parte, fue vicepresidente
del Consejo de los jefes de Estado Mayor del gobierno Clinton. Para ellos,
el siglo XXI debe ser americano porque "la información es
el nuevo material del edificio internacional y los Estados Unidos se posicionan
mejor que cualquiera para multiplicar el potencial de las fuentes de poder
de la información". Y los autores de fijar este objetivo,
el de someter el mundo a la ley americana: "La ventaja de la información
es que si puede aumentar la eficacia de la potencia militar, democratiza
también ineluctablemente a las sociedades".
En
otra época, eran las sociedades ex comunistas salidas de detrás
de la cortina de hierro las que daban prueba de la eficacia de esta arma.
"Los regímenes comunistas y autoritarios, que esperaban mantener
su poder centralizado, recogiendo al mismo tiempo los beneficios económicos
y militares de las tecnologías de la información, descubrieron
que habían firmado un pacto con el diablo". Los autores abogan
porque los medios de comunicación electrónicos se pongan
al servicio de la política exterior norteamericana, con páginas
de inicio en Internet cuyo tema es "la democratización, la
creación de mercados libres y su funcionamiento". La apuesta
americana sobre los medios de comunicación no es de hoy. Pero,
¿la administración norteamericana y su diplomacia popular
no se equivocan haciendo la amalgama entre lo que fue antes y lo que podría
realizarse en el presente? Transformada en una potencia agresiva y conquistadora,
Estados Unidos no puede defenderse de la misma manera que lo hacía
en el tiempo de la URSS.
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La
fuente: Al
Ahram Hebdo, semanario egipcio, es una publicación del grupo
Al Ahram destinada a los francófonos. La traducción del francés
pertenece a María Masquelet para elcorresponsal.com.
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