Publicado: 22-07-2002
Unión
Africana: nueva perspectiva para el desarrollo en África
La
reciente creación de la Unión Africana implica la transformación
de la percepción del poder en África. Los países miembros
han aceptado transferir paulatinamente a la Unión algunas de sus responsabilidades
hasta llegar a tener un solo parlamento y un gobierno supranacional. Se propone,
entonces, la constitución de los "Estados Unidos de África",
un Estado federal dotado de un parlamento africano, un banco central africano,
un ejército africano, integración económica entre todos
los entes territoriales y una corte de justicia africana, entre otros.
Por
Jerónimo Delgädo Caicedo
La
primera reunión de la Unión Africana, llevada a cabo entre el
8 y el 10 de julio en Durban, Sudáfrica, marcó el inicio de una
nueva era en la historia de la integración en el continente. Los jefes
de Estado y de gobierno de los países africanos cerraron oficialmente
el capítulo de la Organización para la Unidad Africana y confiaron
en que la entrada en funcionamiento de la Unión Africana será
la iniciativa adecuada para solucionar los problemas del África.
En
1963, la Organización para la Unidad Africana (OUA) fue creada en Addis
Abeba, Etiopía, con el objetivo de lograr la descolonización del
continente africano. Sus lineamientos se basaron en el principio del líder
independentista ghanés Kwame Nkrumah "busquen primero el reino político
y lo demás se adherirá a éste". Treinta años
después, Chinua Achebe, escritor nigeriano, afirmó que "nosotros
buscamos el 'reino político' y nada se nos adhirió, por el contrario,
mucho se nos ha quitado".
Múltiples
acontecimientos obstaculizaron el funcionamiento de la OUA. Durante años,
esta organización fue catalogada por muchos como el "club"
donde las élites africanas corruptas se reunían para legitimarse
continentalmente y buscar apoyos que les permitieran mantenerse en el poder.
Por otro lado, la admisión de la República Árabe Saharaui
Democrática en 1984, el posterior retiro de Marruecos y la dificultad
demostrada por la OUA para solucionar conflictos como los de Etiopía,
Eritrea, Angola y Sierra Leona, contribuyeron a agravar la crisis de legitimidad
de la organización.
La
necesidad de crear una nueva organización comenzó a surgir a comienzos
de los años noventa cuando la independencia se había logrado y
nuevas exigencias surgían en el continente. Los 80 conflictos que se
presentaron en diferentes países africanos entre 1960 y 1999 revelaron
el enfoque que, a partir de ese momento, deberían tomar las políticas
continentales. La resolución de conflictos se convirtió en la
nueva prioridad y la creación de un organismo en África capaz
de hacer frente a estos requerimientos se hacía cada vez más necesaria.
El
proceso de transición de la OUA a la recientemente creada Unión
Africana (UA) comenzó en 1991 con la firma del Tratado de Abuja (Nigeria)
por medio del cual se creó la Comunidad Económica Africana y la
Declaración de El Cairo (Egipto) como mecanismo para la prevención,
manejo y resolución de conflictos. En 1999, por iniciativa del líder
libio, Muammar Khadhafi, los representantes de los países miembros de
la OUA firmaron la Declaración de Syrte (Libia) donde se acordó
la creación de una nueva organización destinada a reemplazar a
la OUA. El Acta Constitutiva de la UA fue adoptada en Lomé (Togo) en
julio de 2000.
Basada
en los principios del derecho internacional, la Declaración de Syrte
es un programa político, económico y social para el África
que contiene los lineamientos para el nuevo proceso de integración africano.
Los principales objetivos asignados a la Unión Africana son: la creación
de una política de defensa común, la participación de los
ciudadanos en los asuntos de la unión, el derecho a intervenir directamente
en un país miembro acusado de crímenes contra la humanidad, el
derecho de intervenir en un país miembro para restaurar la paz y la seguridad,
y la búsqueda de la igualdad entre el hombre y la mujer.
La
creación de la Unión Africana no sólo significa quitarle
la "O" a las siglas de la Organización sino también
la transformación de la percepción del poder en África.
Los países miembros han aceptado transferir paulatinamente a la Unión
algunas de sus responsabilidades hasta llegar a tener un solo parlamento y un
gobierno supranacional. Se propone, entonces, la constitución de los
"Estados Unidos de África", un Estado federal dotado de un
parlamento africano, un banco central africano, un ejército africano,
integración económica entre todos los entes territoriales y una
corte de justicia africana, entre otros.
Para
garantizar el éxito de la UA, los diferentes gobiernos miembros y la
Comisión Africana están trabajando en la creación de las
condiciones económicas, políticas y sociales necesarias para lograr
una unidad sostenible y duradera. El propósito es utilizar los diferentes
bloques ya existentes en África como motores para lograr una integración
que se expanda de lo regional a lo continental. Entre estas organizaciones están
la Comunidad para el Desarrollo del África Austral (SADC), la Comunidad
Económica de los Estados del África Occidental (ECOWAS), la Unión
del Maghreb y la Comunidad de África Oriental.
Por
otro lado, el NEPAD (Nueva Iniciativa de Desarrollo para el África) es
un programa formulado en conjunto por los presidentes de Sudáfrica, Senegal,
Egipto, Argelia y Nigeria que pretende acabar con las economías corruptas
e ineficientes en el continente a través del fortalecimiento de la ley,
los derechos de propiedad, los derechos humanos y la liberalización política
mediante los principios de libertad de mercado y mejoramiento de la gobernabilidad.
Como el Plan Colombia, el NEPAD requiere en gran medida de una mesa de donantes
externos que proveerán los recursos necesarios para su implementación.
Hasta el momento, la iniciativa ha recibido 8 billones de dólares que
fueron aprobados por el G8 en su última reunión en Kananaskis,
Canadá.
El
principal logro de la creación de la UA es la homogeneización
de objetivos. En el pasado, la OUA estaba claramente marcada por las rivalidades
entre países anglófonos y francófonos y, dentro de estos
bloques, por subordinaciones de los "países menos desarrollados"
hacia los "más poderosos". Aunque sería erróneo
decir que países como Libia, Sudáfrica y Nigeria no han ejercido
su hegemonía en la nueva organización, sí es claro que
los 53 países miembros se han dado cuenta de que la única forma
de lograr una verdadera unión es mediante el consenso y el respeto por
las posiciones e intereses de los demás países.
Con
la creación de la UA, los líderes africanos parecen haber aceptado
su responsabilidad en el manejo del continente durante las últimas décadas
y ahora están dispuestos a tomar los correctivos del caso. Según
Abdoulaye Wade, presidente de Senegal, "aún queda mucho por hacer,
pero estamos en el camino correcto porque decidimos tomar el destino en nuestras
propias manos".
La fuente: Jerónimo Delgädo Caicedo (jdc1@uexternado.edu.co)
es profesor asistente e investigador del Centro de Estudios Africanos de la Universidad Externado de Colombia.
|