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Por los chicos

Jonas Savimbi
Líder de la guerrilla angoleña Unita (1966-2002)
Ultima Actualización: 23-02-2002
Lugar de nacimiento: Mungango
( 4/8/1934  -  22/2/2002 )

Otras fuentes
 
  El gran agitador de Africa, por Javier Espinosa
  Fundación Cidob
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Eterno rebelde de una guerra sin fin, Jonas Savimbi murió combatiendo, el 22 de febrero de 2002.

Savimbi, quien era hijo de un pastor evangélico, nació en 1934 en Mungango, provincia de Bie. Dedicó toda su vida a la lucha. Primero, contra el colonialismo portugués durante los años sesenta. Para ese fin creó la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita), en 1966. Una vez conseguida la independencia de Angola, en 1975, centró su combate contra el gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) que contaba con el apoyo de la URSS y de Cuba. Allí empezó su cruzada contra el comunismo.

Estados Unidos, Sudáfrica, Zaire y varios países occidentales no perdieron la oportunidad de ayudar al movimiento de Savimbi hasta 1988. En ese año, los sudafricanos, vencidos por las tropas angoleñas y cubanas, tuvieron que aceptar la derrota, retirarse de Angola y Namibia y conceder la independencia a esta última. Sin embargo, Estados Unidos mantuvo su apoyo a la Unita, con la esperanza de acabar con el gobierno de Luanda. Ese deseo se vio frustrado en 1992 cuando unas elecciones democráticas legitimaron al marxista MPLA en el poder.

El líder guerrillero rechazó los resultados electorales y empuñó las armas con más fuerza aún para proseguir con una guerra que ha causado miles de muertos y refugiados, y que ha destrozado la economía y los recursos naturales del país.

A lo largo de treinta años, Unita amasó una fortuna en diamantes, con los que financiaba la guerra. Por su parte, mientras que el gobierno de José Eduardo dos Santos ha estado obteniendo recursos con la venta ilegal de petróleo.

Los acuerdos de Lusaka, en 1994, abrieron la puerta a una esperanza de paz, pero la Unita no cumplió con lo prometido y no depuso las armas. Savimbi se negó tres años más tarde a aceptar un ofrecimiento del presidente Eduardo Dos Santos: un gobierno de unidad nacional en el que el movimiento rebelde tendría puestos relevantes. Su negativa produjo la escisión de la guerrilla y la congelación de sus cuentas así como un embargo a sus exportaciones no oficiales de diamantes, indispensables para la financiación de la Unita y la obtención de armamento.

Savimbi llegó a controlar el 75 por ciento de su país, pero hoy sus tropas estaban replegadas en las fronteras de Namibia y Zambia.

Sobre este guerrero de 67 años, su bastón de mando con empuñadura de marfil siempre en la mano, pesaba la «condena» de ser el «enemigo número uno de Angola» y el Ejército llevaba varios meses estrechando el cerco a sus hombres. Finalmente, no consiguió escapar.

Veintisiete años después de su independencia de Portugal, la guerra civil en Angola ha provocado un millón de muertos, más de 100.000 mutilados por minas explosivas, cuatro millones de desplazados (de ellos, más de dos tienen que recibir alimentos para subsistir) y una gravísima situación humanitaria. Los informes oficiales registran más de un millón de afectados por la malaria, de los que mueren unas 25.000 personas al año, y 500.000 seropositivos. La desnutrición afecta al 80% de los niños y la media de vida se ha reducido a los 46 años. La explotación de sus inmensas reservas de petróleo, florecientes minas de diamantes o inagotables bancos de pesca no han impedido que el 82% de la población (de un total de 12 millones de personas) sobreviva por debajo del índice de pobreza, la mitad duerma a la intemperie, y sólo un 37% tenga acceso a agua potable y un 16% a un mínimo servicio de saneamiento.

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