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Efemérides
Un día como hoy ...
1986 - Una bomba estalla en la plaza central en Teherán y mueren 20 personas.
1988 - Decenas de soldados de la ONU son emplazados en frontera entre Irán e Irak en la víspera de una tregua.
1997 - Guerrilleros libaneses disparan decenas de cohetes contra poblados del norte de Israel en represalia por la muerte de cuando menos seis civiles a manos de milicianos pro-israelíes en el sur del Líbano.
2001 - El viceministro israelí de Seguridad Interior, Gedeón Ezra, propone que "se liquide" a los parientes próximos de los suicidas palestinos para desanimarlos a cometer atentados.
2002 - Un tribunal islámico de Nigeria confirma la sentencia a muerte de Amina Lawal por haber dado a luz un bebé más de nueve meses después de haberse divorciado.
2003 - Al menos 24 muertos, entre ellos el enviado especial de la ONU a Irak, Sergio Vieria de Mello, es el resultados de la explosión de un coche bomba registrada en la sede de las Naciones Unidas en Bagdad.
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Por los Chicos

Muammar Khadafy
Líder libio
Ultima Actualización: 01-01-2012
Lugar de nacimiento: Desierto de Libia
( 1942  -  20/10/2011 )

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El último de los utopistas

Por Hassane Zerrouky

En Argel, en julio último (1999), se entendió que él no había cambiado: acababa de poner a sus huéspedes argelinos en una situación embarazosa al arribar en un barco con 280 personas, exigir beber todas las mañanas leche de su camello y dormir bajo su carpa y exhibirse ostensiblemente con su guardia militar femenina.

Muammar Khadafy, el jefe de Estado libio, es un excéntrico, un provocador y un idealista, un dirigente que no tiene equivalente entre los líderes de este fin de siglo y que no desperdicia ninguna ocasión para hacerse notar. Acababa de salir del asunto Lockerbie y de un terrible embargo y se mostraba como el vencedor moral de una prueba que había tenido en vilo al mundo entero. Hoy festeja el 30° aniversario de una “revolución antiimperialista”, que él no duda en congratularse a los ojos de la opinión internacional, rechazando toda concesión al Gran Satán. Para Occidente, con los Estados Unidos a la cabeza, es un dictador, un paranoico. Para Burguiba y Sadat, un loco. ¿Quién es este último utopista del siglo?

Cuando el 1° de septiembre de 1969, a la cabeza del “Movimiento de oficiales unionistas libres”, derrocó al rey Idriss y abolió de un mismo golpe la monarquía, Khadafy tenía sólo 27 años. Formado en la Academia Militar de Trípoli y luego en Gran Bretaña, en 1966 había alcanzado el grado de capitán en el pequeño ejército libio. Accedió luego al grado de coronel y dirigió un Consejo de Comandancia de la Revolución, la más alta instancia dirigente, antes de tomar el título de “guía de la revolución”.

Apasionado por la Revolución Francesa de 1789, de la que había leído todo lo escrito sobre el tema; de la Revolución de Octubre de 1917, y de la Revolución China de 1949, Khadafy, lejos de idealizarlas, decía a propósito de sus iniciadores -Danton y Robespierre (Francia), Trotsky y Boukharine (Rusia) y Liu Chao-Chi y Lin Piao (China)- que “la gata se había comido a sus cachorros”.

Así, optó por una vía que se proponía diferente para que la revolución libia no terminara también por “comerse a sus hijos”. Y en abril de 1973, fue el comienzo de la “revolución cultural”.

Khadafy se desprendió de toda función y tomó el título de Guía de la revolución. También teorizó sobre su marcha. Es el Libro Verde, publicado en 1976, en el que definió una suerte de “tercera vía universal” entre el capitalismo y el comunismo, cuyo fin es el ejercicio del poder directo por el pueblo, a través del congreso y de los comités populares, que fueron instituidos en 1977. La república libia tomó el nombre de “Jamahyria árabe popular libia” (Estado de masas).

En los años 70, a la muerte de Nasser, fuerte por las ganancias provenientes del subsuelo libio -20 millones de dólares-, Khadafy acaricia el sueño de un mundo árabe sin fronteras, con Libia como faro. Y pasando de la palabra a la acción, desde diciembre de 1969, firma un proyecto de unión con Egipto y Sudán, que fracasará luego de la muerte de Nasser.

En 1974, reincide al anunciar en Djerba una fusión con Túnez, rápidamente rechazado por Burguiba. La unión con Marruecos, en agosto de 1983, tuvo la misma suerte y, cinco años más tarde, tampoco se concretará con Argelia. Entre 1969 y 1989, firmó ocho proyectos de unión con los países árabes. Ninguno duró.

Siempre con sus sueños de unidad, Khadafy irrita a sus “hermanos árabes”, los provoca, los interpela. Ningún país árabe escapó a sus diatribas. Para presionar a Anwar el Sadat a aceptar la unión con Libia, lo amenazó con enviarle a todo el pueblo libio a instalarse en Egipto. Cuando Sadat se encontraba en Jerusalén, Khadafy constituyó, con Huari Bumedian, Hafez al-Assad y los dirigentes de Yemen del Sur, el Frente del Rechazo. Decidió expulsar a decenas de miles de inmigrantes egipcios hacia su país natal. ¿Los palestinos? Khadafy no lo quiere a Arafat. Prefiere a Georges Habache y a Hawatmeh y, sobre todo, a Abú Nidal, el disidente de la OLP, del que se dice que ha pasado varios años en Libia.

Después de la muerte de Bumedian, que coincidió con el retroceso del movimiento de liberación árabe, Khadafy fue quedando cada vez más aislado en un mundo árabe donde los regímenes pro norteamericanos tenían cada vez más peso. Washington lo acusó de apoyar el terrorismo internacional. Fue el comienzo de la crisis norteamericano-libia. El 15 de abril de 1986, la aviación norteamericana bombardeó la residencia de Khadafy en Trípoli, en un evidente intento de matarlo, con el saldo de varias decenas de muertos, entre ellos la pequeña hija del líder libio. Y cuando en diciembre de 1988, se produce el atentado contra el Boeing de la Pan-Am (Lockerbie, en Escocia, 270 muertos) y, en septiembre de 1989, el atentado contra el DC-10 de la UTA (170 muertos), Washington, Londres y París señalaron con el dedo a Libia, acusada de haber fomentado estos atentados.

También, sorprendentemente, las Naciones Unidas decretaron en marzo de 1992 un embargo aéreo y militar contra Libia, seguido de sanciones económicas con efectos socialmente desastrosos, que va a durar hasta abril de 1999, cuando el régimen libio decidió entregar a dos libios sospechados de ser los autores del atentado de Lockerbie para ser juzgados en Holanda.

Esto no impidió que Khadafy, como la encina de la fábula de La Fontaine, se doblara pero no se rompiera. ¿Reagan, Thatcher y Giscard d'Estaing? “Están enfermos”. Por el contrario, Bill Clinton fue calificado como “un buen hombre” que fue entrampado por los republicanos, y Chirac como “un hombre valiente” que, al revés de Mitterrand, “no se sometió a los dictados norteamericanos”. En contra de los acuerdos de paz israelí palestinos, tomó medidas de represalia contra la OLP: sus oficinas fueron cerradas; sus representantes, expulsados, y miles de trabajadores palestinos fueron obligados a irse de Libia. Y en un momento, algunos creyeron que el fogoso coronel estaba tentado por el islamismo cuando se instauró la sharia. Pero, sobre Libia, como sobre sus vecinos, planea la amenaza islamista. El condujo una terrible represión contra los integristas y expulsó a miles de trabajadores sudaneses acusados de infiltrar Libia. “Su pensamiento reaccionario -afirmaba en abril de 1996 a Le Figaro- recuerda al de Occidente”.

Desilusionado de los árabes

Con el tiempo y los años, Khadafy cambió su visión sobre el sueño de unidad del mundo árabe. “La unidad árabe era un espejismo”, reconoció recientemente. Desilusionado por los países árabes, se volvió hacia Africa. En una entrevista con Le Figaro, el 20 de agosto último, explicó: “Estamos en el corazón de Africa. Estoy ligado a los árabes de la península arábiga sólo por lazos sentimentales. Pero con los africanos, hay lazos materiales y existenciales. Los árabes de Africa son africanos, los árabes que están en Asia son asiáticos”.
Para él, el Estado-nación no existe en Africa, Africa está compuesta por tribus: “No hay más que una raza en Africa, la raza africana negra.”

Khadafy entonces tiene un nuevo sueño: los Estados Unidos de Africa. “Es de interés para Europa, Estados Unidos, China y Japón que exista un conjunto que se llame los Estados Unidos de Africa”, afirmó en la misma entrevista. Porque, agregó, los países desarrollados no quieren discutir con “países enanos”. Por esto, creó con ocho países africanos -entre ellos, Burkina Faso, Malí, Chad, y Níger- la Comessa, la comunidad de Estados sahelo-saharianos, presididos, por supuesto, por Libia.

En febrero de 2011, las protestas de los opositores al gobierno de Khadafy fueron duramente reprimidas, agudizando el conflicto que desembocó en una rebelión de gran escala y un grave conflicto armado. Las tropas opositoras lograron dominar gran parte del territorio libio en unos meses y capturaron la capital el 22 de agosto de 2011, tras lo cual Khadafy huyó a Sirte continuando desde allí un gobierno paralelo al del Consejo Nacional de Transición. Luego de varias semanas sitiado, Khadafy fue herido en combate mientras trataba de escapar y, tras su captura por los rebeldes, fue asesinado el 20 de octubre de 2011. La ONU ha demandado una investigación sobre su muerte.

La fuente: Le Matin (Argelia) http://www.lematin-dz.com/lesgens.htm. La traducción del francés pertenece a María Masquelet.

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