|
Turismo
Parque
Nacional Kruger, en Sudáfrica: la tierra de los cinco grandes
En el Parque
Kruger, la mayor y màs prestigiosa reserva africana, el visitante
queda deslumbrado por la variedad de fauna y flora y la sensación de
estar inmerso en la naturaleza.
Por
María Masquelet
 |
| En
el Parque Kruger hay diferentes y muy atractivas alternativas de
alojamiento. |
Estar
frente a frente con los "cinco grandes" es una de las fantasías que
despiertan los parques nacionales africanos. Sin duda, ver leones, leopardos,
búfalos, elefantes y rinocerontes en su ambiente natural es deslumbrante
para cualquiera. Sin embargo, en el Parque Kruger, en Sudáfrica, hay
mucho más.
En sus 2.000.000 hectáreas, casi el mismo tamaño que Portugal, el visitante
puede encontrarse con ejemplares de 147 diferentes especies de mamíferos,
507 de pájaros, 114 de reptiles y 33 de anfibios. En total, 801 especies
de animales pueblan el lugar.
El Parque Nacional Kruger es la reserva más grande y con mayor prestigio
de las que se encuentran en el sur de Africa. Desde su entrada en Punda
Maria, en el Norte, hasta el Cocodrile Bridge, en el Sur, el Kruger
reúne una cantidad de fauna que, en ocasiones, parece inagotable y de
una flora tan variada como fascinante.
Una carretera perfectamente asfaltada recorre de Norte a Sur el parque,
desde la cual, y sin necesidad de un vehículo todoterreno, se puede
acceder a los caminos que se adentran en el corazón de la reserva.
La duración de la visita es una decisión que debe tomar cada uno según
sus intereses y su tiempo, pero siempre teniendo en cuenta que por muchos
días que uno se quede, no hay lugar para el aburrimiento. Muchos optan
por un día, lo que obliga a una recorrida rápida, que no siempre es
tan fructífera como uno desearía. En algunas ocasiones, los animales
no están a disposición del turista y, por lo tanto, quedarse más tiempo
permite recorrer mejor la reserva y tener más oportunidades de encontrarse
con su fauna. Además, da la posibilidad de hacer atractivos paseos nocturnos
y, también, dormirse arrullado por los sonidos de la selva.
Alojamientos
y paseos
El
alojamiento no ofrece inconvenientes. En el Parque Kruger hay una amplia
variedad no sólo en tamaño y comodidades, sino también en lo que respecta
a los precios. Lo que sí es imprescindible es hacer las reservas con
mucho tiempo de anticipación, porque la cantidad de turistas que pernocta
en el parque hace que, sobre todo en algunas épocas, todos los alojamientos
estén completos.
Hay muchas actividades programadas para que el visitante pueda aprovechar
al máximo su recorrida. La más habitual son las caminatas que dan la
posibilidad de experimentar la emoción de adentrarse en tierras vírgenes,
en secciones del parque normalmente inaccesibles para el turismo.
Con
la compañía de guardaparques experimentados, armados para garantizar
la seguridad del grupo, la vegetación y la conducta de la rica vida
animal toma un nuevo significado, debido a que estos guías hacen una
identificación e interpretación de la fauna y flora durante todo el
paseo.
Estas caminatas duran entre tres y cuatro horas y comienzan muy temprano
a la mañana, en grupos de entre cuatro y ocho personas, que son trasladadas
en vehículos abiertos desde los lugares donde se alojan hasta los senderos.
En contraste con los paseos diurnos, los nocturnos comienzan durante
el atardecer, cuando el cielo se tiñe de rojo, antes de que el parque
entre en la oscuridad total. En vehículos abiertos, los guías, provistos
con linternas, ayudan a los pasajeros a identificar los elementos del
entorno y buscar a los huidizos animales nocturnos.
Otro de los atractivos que ofrece la reserva son las caravanas en 4x4
por un camino que corre paralelo al límite Este, desde el que se puede
visualizar gran cantidad de flora y fauna. La caravana es conducida
por un guía y para participar, hay que disponer de cinco días y tener
vehículo propio o alquilado.
Sitios arqueológicos
Además
de la naturaleza, el Kruger alberga también las huellas de los antiguos
habitantes de la zona. Hay 254 sitios arqueológicos conocidos, entre
los que se incluyen aproximadamente 130 lugares con pinturas rupestres.
Los mejor cuidados y más visitados son la Colina de Thulamela, en el
extremo Norte, y Masorini, cerca de la entrada de Phalaborwa.
Un
equipo de arqueólogos reveló la primera evidencia de habitantes prehistóricos
en Thulamela, en 1990. Durante el curso de la investigación, el grupo
encontró elementos que podrían dar algún indicio de cómo era Sudáfrica
en el pasado. Finalmente, confirmaron que esas ruinas de piedra eran
los restos de un asentamiento de la última etapa de la Edad de Hierro.
En 1993, se inició el proceso de restauración y, en 1996, se abrió oficialmente
como museo. En Masorini, la restauración comenzó en 1973 y, actualmente,
es un sitio donde se puede apreciar un ejemplo de la economía especializada
y bien desarrollada que existía en Sudáfrica, antes de la llegada del
hombre blanco y adentrarse en el conocimiento de una sociedad de la
Edad de Piedra, basada en la caza y la recolección y perfectamente integrada
a la naturaleza.
La
fuente:
la autora es periodista del diario La Nación, de Buenos Aires
(http://www.lanacion.com.ar).
Apuntes
para el viajero
Superficie del parque:
2.000.000 hectáreas.
Historia:
cuando los europeos descubrieron en Sudáfrica una variadísima fauna
y flora, comenzaron los estudios y la clasificación de las especies,
que dio origen a una extensa bibliografía. El interés de los científicos
y del público en general por esta inmensa variedad desconocida hasta
entonces hizo famosa a Sudáfrica. Pero, lamentablemente, la cacería
de animales salvajes, en busca de marfiles, trofeos y pieles, se desarrolló
de tal manera que muchas especies entraron en peligro de extinción.
A esto se sumaba la acción de los campesinos, que también mataban animales
para proteger sus cultivos y ganado. Por esta razón, en 1884, el presidente
Paulus Kruger propuso la cración de una reserva natural y logró, tiempo
después, fundar la pequeña reserva de Sabi, en el sur del parque actual.
Durante la guerra anglo-boer , la reserva fue olvidada. En 1902, se
reanudó el proyecto bajo la autoridad británica y se transformó de reserva
en parque nacional.
Salud: se recomienda
una efectiva prevención contra la malaria a quienes visiten el Parque
Nacional Kruger. Es indispensable una consulta con el médico antes de
partir, para que él indique el tratamiento adecuado. La embajada de
Sudáfrica en Buenos Aires aconseja comprar el medicamento una vez que
se llega a Sudáfrica, ya que los farmacéuticos locales sabrán cuál es
el más indicado, según las zonas que van a visitarse (en general la
medicación contiene cloroquina, pero en ciertas áreas resistentes a
esta droga es recomendable ingerir una combinación de cloroquina y proguanil).
Se vende sin receta y hay que comenzar el tratamiento 48 horas antes
de ingresar en la zona de riesgo.Otras recomendaciones son: aplicarse
repelente para insectos, evitar los perfumes y las lociones para después
de afeitarse, en lugar de usar ropa de colores estridentes inclinarse
por los colores de safari (verde militar, beige), usar pantalones largos
y ropa de manga larga por la noche y no salir a la intemperie entre
el anochecer y el amanecer. Además, hay que tener en cuenta que las
personas con inmunidad baja, las embarazadas y los menores de 5 años
son considerados grupos de alto riesgo y, por lo tanto, deben extremar
las precauciones. En cuanto al virus del ébola, no existe peligro de
contraerlo en Sudáfrica.
Clima: subtropical,
con veranos muy cálidos e inviernos secos. Entre octubre y marzo es
época de lluvias.
Viaje: hay vuelos
diarios de Johannesburgo a Skukuza y Phalaborwa, donde se puede alquilar
auto. El límite de velocidad es de 50 km/h en caminos asfaltados, 40
km/h en los de ripio y 20 km/h en la zona de camping. Es recomendable
mantener una velocidad media de 30 km/h en los caminos turísticos por
seguridad y para poder disfrutar del paisaje. No se permiten vehículos
abiertos ni motocicletas ni vehículos con una carga de eje mayor de
8000 kg.
Horarios: hay que
estar atento a los horarios de las distintas puertas del parque (por
la noche, están cerradas) y de los lugares de alojamiento.
Sistema monetario:
la moneda sudafricana es el rand. En algunos países no es posible la
compra de esta divisa, por lo que es recomendable llevar dólares norteamericanos
y cambiarlos a la llegada. Son aceptadas las tarjetas de crédito internacionales
más conocidas y también los cheques de viajero. Los turistas tienen
derecho al reembolso total del IVA, hay folletos explicativos de cómo
obtenerlo en las oficinas de reembolso del IVA (VAT Administration Offices),
en los aeropuertos de Ciudad del Cabo, Durban o Johannesburgo.
Electricidad: 220
voltios.
Alquiler de autos:
la mayoría de las empresas internacionales de alquiler de autos están
representadas en Sudáfrica. Para conducir se debe obtener el registro
de conductor internacional. Hay que recordar que se maneja por el carril
izquierdo como en Gran Bretaña.
Mascotas: no está
permitido el ingreso en el parque.
Reserva de alojamiento:
conviene realizarla con mucho tiempo de anticipación. Hay que comunicar
el número de personas, las edades de los niños, qué tipo de alojamiento,
por cuántas noches y la fecha de llegada. La seña debe pagarse en la
fecha convenida para no perder la reserva.
| |
| Votos del artículo | Puntuación promedio: 4 votos: 27

|
|