No cabe duda de que la iniciativa de unos pocos muy preocupados por el destino
de Israel, con el apoyo de algunos intelectuales sobresalientes, es un acto
digno de admirar y aplaudir y debería arrastrar a la mayoría de
los judíos como símbolo de sus sagradas aspiraciones a una solución
pacífica del conflicto.
Lamentablemente, la realidad y los términos de la discusión en
nuestro tiempo en el seno del pueblo judío de todo el mundo son unidireccionales
y feroces y quienes llevaron adelante esta noble iniciativa pecaron tristemente
de ingenuidad y desubicación política. Las adhesiones a su llamado
son una clara demostración. A casi un mes de la apertura de la campaña
el apoyo de hispanoparlantes no sobrepasa los 200, incluyendo algunos "colados"
que hoy viven en Israel. Sin entrar en mayores detalles, llama la atención
la acentuada participación brasilera, en tanto que la argentina, por
su escasa adhesión, expone una colectividad con claro carácter
intransigente, o al menos indiferente.
Nadie se debe sorprender de estos resultados. Es una clara imagen de la realidad
tal como la siente el pueblo judío en Israel y diría, por carácter
transitivo, automáticamente en la diáspora. Los resultados de
las elecciones en Israel brindan una mayoría abrumadora (casi el 90%)
que no permite poner punto final a la ocupación en Cisjordania. En el
peor de los casos existe una mayoría relativa que promueve airadamente
continuar y profundizar la conquista territorial y, de ser posible, desterrar
a los palestinos. En el mejor de los casos los partidos que tradicionalmente
proponían un tipo de concesión territorial, hoy día están
subyugados e imposibilitados de actuar por la fuerza de colonos fundamentalistas
que dictan las políticas al gobierno y al ejército. Desde el momento
que el Laborismo (Partido Avodá) liderado por Barak traicionó
sus principios históricos por el módico precio de sillones ministeriales
de gobiernos expansionistas, la izquierda y las soluciones de compromiso territorial
desaparecieron de la agenda política por décadas y tal vez generaciones.
La farsa de majestuosos discursos no puede camuflar un diario expansionismo
en el terreno.
La gran mayoría de los medios de difusión judíos en español
son un fiel reflejo del vasto apoyo de su pueblo a la política expansionista
del gobierno. De ninguna manera son capaces de actuar bajo principios y normas
básicas del periodismo informativo sino que se han convertido en disciplinados
voceros del gobierno. El discurso judío en español es un claro
reflejo de la concepción oficial e intolerante sin capacidad de admitir
ningún tipo de visión crítica que pueda poner en tela de
juicio las políticas estatales que siempre son consideradas sagradas
e indiscutibles. Para un ejemplo extremo, vale la pena citar el periódico
judío de mayor difusión en español: Aurora. En su versión
digital sus directores no sintieron la necesidad de actuar profesionalmente
y censurar en el momento en que se publicaron mensajes que instaban al asesinato
personal de Noam Chomsky por el solo hecho de criticar las políticas
de Israel (1). La responsabilidad periodística
se termina cuando el sospechoso defiende a los judíos o a Israel, inclusive
por medio del crimen.
El discurso y lenguaje que domina el Estado que dice actuar bajo los principios
del judaísmo se basa en la fuerza y la imposición: conquistar,
desalojar, demoler, discriminar, pisotear soberanías extranjeras y también
matar, todo eso mucho más allá de los legítimos derechos
de defensa. No hay lugar para concesiones y reconocimiento mutuo. Todo el pueblo
judío de Israel y del mundo aplaude a su presidente Shimon Peres en su
último disparate: "Israel quiere la paz con Siria, pero no entregará
los Altos del Golán" (2).Ni siquiera
tiene el coraje de reconocer ante el pueblo judío que lo que se quiere
es el Golán para continuar colonizándolo con judíos. Paz
habrá o no habrá. ¡Qué nos importa! Mientras tanto
somos los fuertes.
Lamentablemente, este minúsculo pero valorable grupo de judíos latinoamericanos preocupados por una solución pacífica y el retorno a los valores humanos del judaísmo no es más que una especie en extinción. Su lenguaje pacifista y consensuado los convierte en sapo de otro charco dentro del pantano donde se ha metido Israel. Por muchos esfuerzos que inviertan, sus llamados a la razón permanecerán volando por los aires. Los celulares de la gran mayoría del pueblo judío del mundo registran llamadas perdidas.
Notas: (1) "A
este tipo de escoria (Chomsky) si es que lo desea, deberían dejarlo entrar
en el país y luego organizarle algún accidente mortal"
Firmado por Ojo de Águila. "A esta basura repugnante (Chomsky)
no hay que dejarlo entrar. Y así habría que hacer con los que
se llenan la boca de espuma maloliente criticando asquerosamente a Medinath
Israel. La otra posibilidad sería dejarlo entrar y decapitarlo ¿No?"
Firmado por Gustavo. Aurora Digital, 16 y 18 de mayo 2010
(2) Radio Jai, 12-de Mayo 2010.




