Ya en la época de la colonización gran parte de la población judía no conocía los límites de la fuerza y pensaba que con ella se consigue todo. Por suerte, lideres como Ben Gurion y Eshkol, en los primeros años de la creación del Estado, captaron muy bien los límites de la fuerza y se cuidaron de no traspasarlos. Desde la Guerra de los Seis Días, Israel se encerró en la concepción de la fuerza. "Lo que no se puede conseguir por la fuerza, pues se conseguirá con más fuerza".
El bloqueo israelí a Gaza es unos de los frutos amargos de esta visión. Esta surge del erróneo supuesto que se puede doblegar a Hamas por la fuerza o, en líneas generales, que se puede pisotear el problema palestino en vez de resolverlo.
Pero Hamas no es solo una organización terrorista. Hamas es una idea. Una idea desesperada y fanática que surgió de la desolación y la frustración de muchos palestinos. Una idea jamás fue doblegada por la fuerza: no por medio de bloqueos, no con bombardeos, no pasándole por encima con tanques, no con el despliegue del comando naval (en referencia a la unidad que abordó la flotilla en alta mar, nota del traductor). Para sobreponerse a una idea se debe proponer otra idea, más atractiva, más razonable. El único camino que Israel tiene abierto para correr a un costado a Hamas es acordar rápidamente con los palestinos la creación de un Estado independiente en los limites reconocidos de 1967 cuya capital será Jerusalén Este, firmar la paz con Abu Mazen y su gente y de esta manera circunscribir el conflicto palestino-israelí a un conflicto Israel-Gaza.
Este conflicto Israel-Gaza podrá finalmente ser resuelto solamente por medio de negociaciones con Hamas o, más razonablemente, de una integración entre Hamas y Al - Fatah (organización política de Abu Mazen, nota del traductor). Si Israel decide abordar otras 100 flotillas a Gaza, si Israel sale 100 veces más a conquistar Gaza, si Israel decide desplegar nuevamente sus fuerzas militares, policiales y secretas, ello no conseguirá resolver el problema. El problema es que no somos los únicos en esta tierra, como tampoco lo son los palestinos. No estamos solos en Jerusalén y tampoco lo están los palestinos. Hasta que no reconozcamos, israelíes y palestinos, el significado de esta simple realidad, viviremos todos en una situación de bloqueo permanente: Gaza bajo bloqueo israelí, Israel bajo bloqueo árabe e internacional.
No subestimo la importancia de la fuerza. La fuerza es vital para nosotros. Sin ella no sobreviviríamos ni un solo día y pobre de quien menosprecia de la importancia de la fuerza. Pero no debemos olvidar por un solo momento que la potencia de la fuerza está en la prevención, para prevenir la destrucción y conquista de Israel y evitar cualquier ataque a nuestras vidas y nuestra libertad. Todo intento de uso de la fuerza no para prevenir ni en defensa propia sino para aplastar el problema de las ideas, nos llevara a nuevas catástrofes, como la que nos obsequiamos en aguas internacionales, en mar abierto, frente a las costas de Gaza.






